Development Studies: Socio-economic Development from an Interdisciplinary Perspective Saleha Erdmann |
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In retrospect: The issue of femicide in Juárez, México is situated in the midst of issues of gender, industrialization, free trade, poverty, class, human rights abuses, and corruption. Some would consider the factory plants along the US-México border to be development--they provide jobs, economic growth, etc. However, it also seems that they are contributing to an atmosphere that condones violence against women and poor living conditions and a systemic avoidance of both problems. Can economic development be achieved in a another way? (My apologies if you do not understand Spanish. If you do understand Spanish, my apologies for the grammatical errors which I'm sure are all over the place in this paper.) Las Maquiladoras y los Asesinatos de Mujeres en Ciudad Juárez Spanish 254—Lynd, 17 de mayo 2004 México estableció su programa de maquiladoras en 1965 que dio la bienvenida a una ola de corporaciones multinacionales para aumentar inversión extranjera. En Ciudad Juárez, una ciudad rodeado por el desierto en la frontera a través de El Paso, Tejas, las maquiladoras han florecido. Desde 1965 la población de la ciudad ha explotado y siguió la tasa de crímen (Fernández-Kelly1983). Las maquiladoras se convirtieron la ciudad en un centro de industria, pero también narcotráfico. Muchos mexicanos quedaban en Juárez antes de cruzar la frontera a los Estados Unidos, y muchos estadounidenses llegaban a Juárez para el acceso fácil a drogas y prostitución (Monarrez Fragoso 2002). Las maquiladoras han transformado Ciudad Juárez y han intensificado la posición vulnerable de la mujer en sociedad. Las maquiladoras fueron creadas por producción, con ninguna intención de crear una comunidad alrededor de las nuevas industrias. Por eso, el crecimiento de Juárez fue antinatural y demasiado rápido, contribuyendo a un ambiente social insalubre. El empleo de mujeres en las maquiladoras incrementa. Las maquiladoras dicen que se prefieran mujeres porque son mas pacientes, dóciles y listas con las manos (Fernández-Kelly 1983, Nauman & Hutchinson 1970). La verdad es que es mas fácil manipular las mujeres y violar sus derechos obreros que los hombres. Las obreras en las maquiladoras no han aprendido defender sus derechos o valorar su trabajo, por eso aceptan salarios bajos, horas largas e inflexibles, y hostigación sexual. La posición de la mujer en la cultura mexicana (especialmente en las clases bajas) ya es inferior del hombre, y las maquiladoras se aprovechan, ayudando para aumentar una transición de la mujer inferior a la mujer desechable (Monarrez Fragoso 2002). En los años recientes, un patrón de violencia horrible contra la mujer ha surgido en Ciudad Juárez, que la autora Julia Monarrez Fragoso se llama “terrorismo sexual” contra la mujer. Es probable que los asesinos no son de afuera de las maquiladoras, pero las maquiladoras han fomentado un ambiente que acepta la violencia contra la mujer y desde el principio de la tendencia de la violencia, las maquiladoras la han sostenido. Amnistía Internacional (AI) ha reportado que entre 1993-2003, mas que 370 mujeres fueron asesinadas en Ciudad Juárez. De las 370 asesinadas, 137 fueron violadas antes de muerte y 75 todavía están no identificadas. El gobierno reconoce que hay 70 mujeres todavía desaparecidas (AI 2003, 2004). La mitad de las víctimas compartían características semejantes: son jóvenes, delgadas, con pelo a sus hombros; la mitad venían de familias pobres y rurales, llegaban a Juárez ingenuas y sin la protección de sus familias. Muchas vivían en comunidades lejos de su trabajo, frecuentemente con un grupo de amigas o algunas miembros de su familias, sin la autoridad de un hombre. La mitad están empleadas por las maquiladoras. Cuando se encontraban sus cuerpos mutilados, están abandonados en el desierto afuera de Juárez con las señales de tortura y violación, días o meses después que su abducción (ibid, Portillo 2001, Monarrez Fragoso 2002). Estas asesinadas con mas que un parte de una tendencia violenta general en una ciudad peligrosa, es un patrón de la violencia contra la mujer con las características de asesinato serial. La actitud de las autoridades es evidencia de la posición insegura de la mexicana pobre. Hay muchos teorías sobre uno o unos asesinos, y poco acción por las autoridades para parales. Muchos creían que es un asesino serial, otros creían que es un grupo de asesinos seriales, una pandilla, un parte de la industria de pornografía, la industria de trafico de los órganos, policías corruptas, políticos corruptos, o un culto satánico. Aunque el numero de mujeres desaparecidas o asesinadas subía, las autoridades seguían manejar mal las investigaciones y tratar las familias de las victimas sin respeto. Al principio, las autoridades pusieron la culpa de los asesinatos en las víctimas. Dijeron que ellas vestían provocativa y pasaban por lugares peligrosos, dando a entender que ellas merecieron el muerte (Portillo 2001, Monarrez Fragoso 2002, Raphael de Madrid). En 1999, el ex Procurador de Justicia del Estado, Arturo González Rascon respondió a preguntas sobre los asesinatos, “Las mujeres que tienen vida nocturna salen a altas horas de la noche y entran en contacto con bebedores, están en riesgo. Es difícil salir a la calle [cuando estaba lloviendo] y no mojarse (AI 2003).” Campanas para parar los asesinatos se enfocaban en las responsabilidad de la mujer de evitar la violencia, en vez de encontrar y castigar los asesinos (Monarrez Fragoso 2002). El acción de las autoridades ha sido insuficiente y patético. Ellos han retardo el proceso de investigar, no han seguido evidencia o testigos importante, a veces han producido evidencia inexacta o falsa, han ignorado las peticiones de las familias de las víctimas, y han intentado desacreditar las familias y organizaciones que exigían la justicia (AI 2003, 2004). En 1998 el gobierno del estado creo la Fiscalía Especial para las Investigaciones de Homicidios de Mujeres (FEIHM). Inmediatamente antes de la creación de la fiscalía, la policía se quemó mas que 1000 libras de ropa y otra evidencia de los asesinatos (Portillo 2001). Lourdes Portillo, quien paso mucho tiempo en Juárez rodando un documentario sobre las mujeres asesinadas, dice que la única fuente de información segura son las familias de las víctimas, y no puede tener confianza en las autoridades. El respuesta de las autoridades a la patrón de violencia contra la mujer es indicativa del sexismo y el prejuicio contra los pobres en el sistema del gobierno y policía. Estas victimas son “mujeres jóvenes sin poder en la sociedad, cuya muerte no suponían un costo político para las autoridades locales (AI 2003).” Es claro que la indiferencia a la mujer pobre en Juárez tenía raíces culturales, pero la presencia de las maquiladoras ha permitido el sexismo cultural para convertirla en un monstruo. El sexismo es un aspecto básico en las maquiladoras. Mujeres mexicanas han acostumbrado por tiempo a ser no reconocidas por su trabajo, entonces es mas fácil explotarles que hombre. En las maquiladoras, hombres tenían las posiciones altas, como directores, y mujeres ocupaban las posiciones obreras. La provisión arrolladoras de mujeres buscando trabajo en las maquiladoras se permitían a las maquiladoras para usar y desechar de sus obreras en poco tiempo. En Juárez filas de mujeres buscando trabajo forman cada día llegando hasta la calle. Hay una provisión eterna de suplentes (Lockwood Tooher 1992). La mujer es visto como un asalariada suplementaria, y ella ha aceptado el mensaje que su trabajo no es permanente, aunque muchas mujeres contradecir el mito por ser las asalariadas primarias (Fernández-Kelly 1983). Las maquiladoras usaban esa creencia para justificar una falta de beneficios y salarios bajos: los hombres tenían que apoyar sus familias, pero las mujeres solamente contribuían a los salarios de sus esposos. En el sistema patriarcal de las maquiladoras, las obreras sentían agradecidas a sus directores para el empleo y como se debe algo a ellos. Los directores explotaban este sentimiento para obtener favores o justificar la hostigación sexual. En este sistema, una mujer educada y curiosa no es una empleada atractiva. Cuando Fernández intento obtener una posición en una maquiladoras para investigar las condiciones, ella la perdió porque tuvo demasiado preguntas, como que seria su salario y si tendría beneficios obreros. En las maquiladoras, el uso de sexualidad como un herramienta parar controlar las mujeres es aprovechado. Según las autoras Nauman y Hutchinson, violación “frecuentemente es la regla en vez de la excepción,” pero las victimas tenían miedo de reportarla. Ellas se exponían despidida, amenazas y vergüenza. Otra forma del sexismo menos violenta es la discriminación contra mujeres embarazadas. Las mujeres están forzados de tomar anticoncepcionismo muchas para evitar el embarazo que significa la despidida de las maquiladoras (Lcokwood Tooher 1992). En su investigación, Fernández-Kelly descubrió que las mujeres en las maquiladoras muchas veces están promiscuas no porque están liberadas por oportunidades nuevas, pero porque pueden usar su sexualidad para obtener seguridad en su trabajo, es un método de sobrevivir. Así las maquiladoras fomentaban el idea que los hombre pueden tratar las mujeres simplemente como objetos sexuales sin valor humano. Las maquiladoras tomaban un actitud de sociedad sobre la mujer y lo empeoraban, así convirtiendo en un catalizador para la violencia terrible que les acechaba las mujeres de Juárez hoy. Desde comenzó el patrón de asesinatos, algunas investigaciones han implicado las maquiladoras directamente en los asesinatos. Algunos hipotequen que los asesinos trabajan en las maquiladoras, donde encontraban sus víctimas, o que directores en las maquiladoras actuaban como exploradores para los asesinos (Portillo 2001). En el caso de Sagrario González, ella desapareció después de alguien en la maquiladoras donde trabajó cambio su horario y ella tuvo que volver a casa a sola (Portillo 2001). Cuando activistas hacen preguntas a los directores de las maquiladoras, parecen mas preocupados con susreputaciones que la seguridad de sus obreras. Como las autoridades, las maquiladoras evitan acción “inconveniente” para proteger sus empleadas (Monarrez Fragoso 2002). Aunque bajo las presión exterior e interior el gobierno ha tomado pasos nuevos para traer la justicia a Ciudad Juárez, las asesinatos seguían. Amnistía Internacional dice en su reporta de 2004 que 43 mujeres fueron asesinadas en al ano 2003 en Ciudad Juárez y su vecino Chihuahua. También seguía el papel económico importante de las maquiladoras en Ciudad Juárez. Lockwood Tooher escribe, “En México, el sexismo va mano por mano con industrialización.” Dentro una ciudad dependiente por la industria de producción en masa, donde la mujer es desechable, ha surgido el asesinato en masa. Si quería terminar la violencia contra la mujer, tenían que cambiar la posición de la mujer en las maquiladoras y cultura local. BibliografíaAmnistía Internacional. 2003. “Muertes intolerables: diez anos de desapariciones y asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez y Chihuahua.” Amnistía Internacional. 2004. “Terminando el ciclo brutal de violencia contra la mujer en Ciudad Juárez y la ciudad de Chihuahua.” Cravey, Altha J. 1998. Mujeres y trabajo en las maquiladoras mexicanas. Nueva York: Rowman & Littlefield Publishers, Inc. Fernandez-Kelly, Maria Patricia. 1983. Somos Agotados, yo y mi gente: Mujeres e Industria en la Frontera Mexicana. Nueva York: State University of New York Press. Lockwood Tooher, Nora. 1992. “Para Mujeres Mexicana, el Sexismo es una Batalla Diaria.” En Rachel Kamel y Anya Hoffman, eds. 1999. The Maquiladoras Reader: Cross-Border Organizing Since NAFTA. Philadelphia: American Friends Service Committee. Monarrez Fragoso, Julia. Abril 2002. “Feminicidio sexual serial en Ciudad Jaurez: 1993-2001.” Debate Feminista. Año 13, v 25. México, D.F.: Epiqueya, A.C. Nauman, Ann K. Y Mirielle Hutchinson. 1997. “La integración de las mujeres en la fuerza de trabajo mexicano desde TLC.” American Behavioral Scientist. 40(7):950-957. Rapheal de la Madrid, Ricardo. Julio 1999. “Mujeres de Juárez: La muerte tuvo permiso.” Nexos: Sociedad, Ciencia, Literatura. 22(259) Seniorita Extraviada, Missing Young Women. 2001. Prod. Lourdes Portillo. Independent Television Service Production. |
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